Otegui: mucho daño sin reparar

Actos nacionalistas como el del Ateneo Barcelonés pretenden hacer pasar por “normal” (normalizar) la injusticia resultante de 50 años de terrorismo para no pagar el justo precio de la paz

Arnaldo Otegi está invitado hoy a protagonizar un acto en el Ateneo Barcelonés, institución cultural fundada en 1860, siendo “entrevistado” por el político David Fernández Ramos, de la CUP, amigo suyo. Sin embargo, el interés en verle o escucharle, desde una perspectiva “cultural”, es nulo. ¿Por qué se le invita entonces?

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Una suposición cándida es que Otegi vaya a exponer sus tácticas en el proceso político actual respecto a los proyectos de secesión del País Vasco y Cataluña y, más en general, sobre política autonómica en ambas regiones mientras sus elites políticas locales disponen de enorme poder sobre las vidas de sus habitantes. Sin embargo, a diferencia del suspendido juez Vidal, es harto improbable que el avispado político Otegui, a quien nadie tiene por necio ni bocazas, desvele cómo piensa jugar sus cartas.

Para formarse una idea cabal de para qué le traen realmente es preciso considerar lo siguiente:

1) Otegi fue diputado autonómico por Herri Batasuna y Euskal Herritarrok entre 1995 y 2005, siendo desde 1997 el principal portavoz del conglomerado político y social “abertzale”, supeditado a la organización terrorista ETA. De hecho, entre 2011 y 2016 estuvo encarcelado por su pertenencia a ésta y, antes de ser diputado, ya había estado cinco años privado de libertad por un secuestro y otros delitos de terrorismo en su juventud.

2) Durante 50 años de asesinatos, secuestros, palizas, extorsiones y amenazas, ETA ha sido la causante de casi un millar de muertos, más de 100.000 exiliados y más de 500.000 damnificados directos.

3) En el terreno de la violencia física, la organización terrorista ETA ha sido derrotada. Derrotada, principalmente, por la perseverante aplicación policial y judicial de la legislación democrática, pero también, especialmente desde el asesinato del joven Miguel Ángel Blanco en 1997, por el rechazo de la violencia cada vez más generalizado en la sociedad vasca, incluso entre los nacionalistas.

4) Otegi es uno de los dirigentes “abertzales” que se adaptaron al nuevo contexto y promovieron un cambio táctico para relanzar su proyecto nacionalista dejando atrás el terrorismo. Sin embargo, nunca ha pedido perdón, ni mostrado arrepentimiento, ni menos aun un deseo de reparar el dolor y otros efectos del terrorismo en el que participó activamente.

5) Desde 2009 ETA no ha asesinado a nadie en España. Sin embargo, el nacionalismo vasco lleva 50 años cosechando los frutos del terrorismo en forma de privilegios y hegemonía política y social en las provincias vascas y, desde 2010, también los “abertzales” se benefician de ello. El cambio de táctica les está permitiendo disfrutar del botín, resultando, por tanto, un buen negocio para ellos.

6) La victoria nacionalista lo está siendo de unos vascos sobre otros y sobre la inmensa mayoría de españoles. Lo está siendo porque el cese de la actividad terrorista se ha cerrado en falso, sin una “justicia transicional” ni nada que se le parezca, permitiendo, con todo, que quienes llevan 50 años extrayendo ventajas del terrorismo, a costa de medio millón de víctimas locales y el conjunto de la sociedad española, sigan haciéndolo y extendiendo ahora parte de estas ventajas a los abertzales, que agitaban el árbol cuyas nueces recogía el PNV.

7) Una “justicia transicional” es la que se lleva a cabo para resolver con cierta equidad un conflicto fraticida de muchas décadas. Esta justicia incluye, al menos, dos componentes necesarios:

(1) Nítida y humilde expresión de arrepentimiento y petición de perdón a las víctimas, a todas ellas;

(2) Reparación del daño causado a todas las víctimas, el cual incluye homenajes, compensaciones económicas y reincorporación a sus carreras profesionales truncadas a quienes sufrieron un atentado en su persona o en la de sus allegados o fueron forzados a abandonar sus proyectos de vida.

8) Mientras esto no suceda, no cabe tratar como “hombres de paz” a quienes han abandonado la violencia por haber sido derrotados legal, policial, judicial y financieramente, como así ha sido en el caso de ETA y sus organizaciones subordinadas, es decir, el MLNV, incluidas sus “marcas blancas”, como ahora lo son Sortu, del cual Otegi, es Secretario General, y su coalición Bildu. Como hace 70 años, sin arrepentimiento ni reparación del daño, su “paz” es la “paz de los cementerios”.

9) Por si fuera poco, el nacionalismo de elementos como Jordi Casassas, supuesto “hombre de orden”, se hace ahora cómplice del nacionalismo insurreccional de elementos como Fernández Ramos, que llevan años fomentando una creciente “batasunización” de Cataluña.

10) En verdad, actos nacionalistas como el del Ateneo Barcelonés pretenden hacer pasar por “normal” (normalizar) la injusticia resultante de 50 años de terrorismo para no pagar el justo precio de la paz.

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