La república de los funcionarios – Gregorio Morán

Era de las pocas cosas que quedaban de la ilusión de un pueblo, el español, que había pasado por todo. La República, la futura III en número, representaba algo más que un sueño de madurez y civilización después de décadas de oprobio y servidumbre. Y ocurrió lo inimaginable: que un puñado de gañanes corruptos asumieran que ellos eran la sal de la tierra y que los demás estaban para servirles. Así nació la nueva idea de una república xenófoba sin otra aspiración que servirles de tapadera para conservar lo que la Generalitat les había regalado a costa de su silencio. Aspiraban a ser primera república mafiosa del occidente europeo.

Hay que verlo para creerlo. Los hijos de los corruptos, cuando no ellos mismos, ordenando las filas de sus empleados que gritan las consignasde sus dueños. Es demasiado para el cuerpo, porque cuando descubran las mentiras no sólo será tarde sino que entonarán la misma fanfarria de sus mayores achacando a los eternos enemigos de la patria casolana el que no pudieran alcanzan la Ítaca soñada que les habían garantizado sus dirigentes.

Estamos viviendo el golpe de los mediocres, largo y dilatado en el tiempo, jaleado por los cuidadores del fantasma reaccionario. Tal parece que necesitaran a Mariano Rajoy o que se lo hubieran inventado ellos como garantía entre trileros. Podrían seguir así media vida siempre que tuvieran garantizados sus beneficios que en verdad son y han sido suculentos.

Hay que verlo para creerlo. Los hijos de los corruptos, cuando no ellos mismos, ordenando las filas de sus empleados que gritan las consignas de sus dueños

Han logrado darle aliento a un sistema corrupto del que fueron, si no los más beneficiados, sí los que han sabido sacarle mayor partido. Dentro de las mercaderías que se expusieron en la transición fue de las más guardadas, como si se concediera un territorio a un grupo de mafiosos, encabezado por una familia dada al rezo y la impostura, siempre y cuando garantizara tranquilidad para los negocios de los vecinos. La polémica más estéril: saber qué partido era más corrupto, si la Convergència de Cataluña o sus colegas conservadores del resto de España.

Lo cubrieron todo de un manto de impunidad avalado por las corruptelas y quedaron los restos diseminados aquí y allá para que cada cual tuviera la metralla necesaria y el descaro imprescindible para decir “tú más”. La ciudadanía, atenta a su papel de hooligans; porque nosotros y los nuestros siempre tienen razón, como en el fútbol.

Y ahora la república de las butifarras. Como la antigua guerra de los botones a la que jugaban de niños pero con dinero de verdad y a repartir entre los participantes de la butifarrada. Primero compraron a los periodistas, luego a los periódicos. No fue necesario tocar al empresariado que vivía de ello, porque participaron desde el primer día en el negocio suculento. ¿Acaso no se acuerdan de los editoriales colectivos pidiendo más impunidad para la estafa que se estaba gestando? Como ocurre siempre, no les tocaron un pelo, incluso presionaron a jueces y fiscales acojonados ante aquella marea de descerebrados que les insultaban y amenazaban con echarles de la tierra prometida. Y hasta lo consiguieron. ¿Sería necesario contar los pelos y las señales de aquella estafa de clase en la que participaron tantos, empezando por la clase política, con la colaboración no exenta de beneficios de policías y ladrones, y el acojone explícito de jueces y fiscales intimidados?

Los sicarios de la pluma olvidan que la primera intención de la mafia siciliana, una vez retirados los invasores nazis, fue la independencia

Compraron a la izquierda con una jubilación anticipada y sin que se resintieran ante la mala conciencia de su papel de sicarios. Ellos fueron los primeros abducidos en su papel de diferentes, no como otros pueblos que siguiendo la jugosa letanía de Jordi Pujol, el capo, aún carecían de una conciencia madura. Y es verdad, porque de haberla tenido hubieran padecido la tentación de rebelarse.

El racismo de las sonrisas es el mayor sarcasmo ante la fragilidad de unos adversarios que debieron afrontar la dureza de los ajustes con unos jefes comprados, cobardes hasta justificar la explotación como algo ajeno a los que les pagaban. No será fácil, pues, que la idea de una República de ciudadanos pueda prosperar de nuevo, cuando los corruptos se han apoderado de ella. Los sicarios de la pluma olvidan que la primera intención de la mafia siciliana, una vez retirados los invasores nazis, fue la independencia. La República Independiente de Sicilia, otro señuelo lleno de promesas que aspiraba a convertirse en algo parecido a un equipo de fútbol. Cuando ganan ellos parece como si se aliviaran tus frustraciones y cambiaran tus condiciones de vida, cuando en realidad no son más que un oasis para patanes que se felicitan al dar de comer a los camellos de sus dueños. La ambición de República ha sufrido un golpe tan duro como el franquismo, porque esta vez mató la esperanza.

Fuentehttp://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sabatinas-intempestivas-gregorio-moran/republica-funcionarios_139121_102.html

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