Como Tú: UNIDOS por el Futuro

Trabajo, Salud y Techo, Primero – Honradez – Democracia Participativa – Integración España-Portugal 

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Las prioridades de UNIDOS por el Futuro en la Galicia de 2020, en plena pandemia de CoViD19 son el Pleno Empleo, la Sanidad Pública y la Vivienda Accesible, todas ellas, necesidades elementales de las personas y fundamento sin el cual cualquier otro avance social tiene pies de barro y está condenado a desmoronarse.

También consideramos de gran importancia la Honradez, tan escasa entre la clase política y empresaria de nuestra “piel de toro”, la Democracia Participativa, que combine las instituciones de representación con un mayor control y decisión directa de los ciudadanos, así como una mayor Integración España-Portugal, que viene demostrando en las últimas décadas enriquecedoras sinergias en la economía y el empleo, en la solidaridad y en la cultura, el Apoyo al Medio Rural y Marino, tan beneficioso para una sociedad completa y equibibrada, todo ello en un espíritu de recuperar, en una Galicia profundamente española y cada vez más plural y abierta al mundo, la plena igualdad y convivencia con el efectivo reconocimiento del uso de las lenguas oficiales, Español y Gallego, en las instituciones autonómicas y locales y el sistema educativo de Galicia.

Nuestro proyecto se concreta en planes de impulso económico con mayor liderazgo e iniciativa públicos, inserción laboral y cubrir las necesidades de los desempleados mientras no se alcance este objetivo, como propone la Asociación Víctimas del Paro.

La defensa de la salud como máxima prioridad significa destinarle más recursos públicos pero también gestionar mejor los existentes, sin malgasto ni corrupción con proveedores, y también investigar y castigar las responsabilidades de tantos miles de muertes que debían haberse evitado.

Además, considera prioritario recuperar la unidad y solidaridad del país oponiéndose a privilegios de las oligarquías locales y sus redes clientelares y, también, a tendencias separadoras en la Unión Europea”. Así, sostiene que “la solución a nuestros problemas es una mayor unidad, justicia y cohesión” y, por ello conviene una mayor integración entre España y Portugal, fomentando la efectividad de la Euroregión con las provincias de Ourense y Pontevedra y los distritos septentrionales de Portugal.

También favorece la cohesión dentro de Galicia y con el conjunto de España poniendo en valor la cooficialidad de las lenguas española y gallega en las administraciones públicas e instituciones educativas de Galicia.

En estas Elecciones al Parlamento de Galicia del 12 de Julio, UNIDOS por el Futuro, que ya concurrió en las Autonómicas de 2016, reúne los esfuerzos y acuerdos de las formaciones emergentes Unidos Sí, Partido Demócrata del Pueblo (UDP) y Democracia Efectiva (DEF), que han revalidado su acuerdo de Febrero de presentarse juntas.

UNIDOS por el Futuro tiene como prioridades el rescate de las personas, garantizado pleno empleo, sanidad de calidad y vivienda digna, el impulso a la economía tras tantos meses de estado de alarma sanitaria, el apoyo al imprescindible medio rural y marino, la integridad pública contra la corrupción política y social, la independencia del poder judicial en el ámbito autonómico, una plena integración social y económica de la diversidad funcional y cultural, y una democracia más participativa.

La Junta Electoral valida UNIDOS por el Futuro, coalición de UNIDOS SI, UDP y DEF en Galicia

Ana María con Logotipo
Ana-María Vázquez, cabeza de lista por Pontevedra

Las formaciones emergentes Unidos Sí, Partido Demócrata del Pueblo (UDP) y Democracia Efectiva (DEF) han revalidado su acuerdo de presentarse juntas a las Elecciones al Parlamento de Galicia del 12 de Julio con el nombre “Unidos por el Futuro”, que también blasonaron dos de ellas en 2016. Este sábado la coalición ha sido declarada válida en su constitución por la Junta Electoral.

Las prioridades para Galicia de UNIDOS por el Futuro son el empleo, la sanidad pública, la vivienda y el apoyo al medio rural. Entre sus propuestas, que desgranarán tras la proclamación de candidaturas, están planes de impulso económico con mayor liderazgo público, inserción laboral y cubrir las necesidades de los desempleados mientras no se alcance este objetivo, como propone la Asociación Víctimas del Paro.

UNIDOS por el Futuro tiene como prioridades el “rescate de las personas, garantizado pleno empleo, sanidad de calidad y vivienda digna, el impulso a la economía tras tantos meses de estado de alarma sanitaria, el apoyo al imprescindible medio rural, la integridad pública contra la corrupción política y social, la independencia del poder judicial en el ámbito autonómico, una plena integración social y económica de la diversidad funcional y cultural, y una democracia más participativa.

Además, considera prioritario recuperar la unidad y solidaridad del país oponiéndose a privilegios de las oligarquías locales y sus redes clientelares y, también, a tendencias separadoras en la Unión Europea”. Así, sostiene que “la solución a nuestros problemas es una mayor unidad, justicia y cohesión” y, por ello conviene una mayor integración entre España y Portugal, fomentando la efectividad de la Euroregión con las provincias de Ourense y Pontevedra y los distritos septentrionales de Portugal.

También favorece la cohesión dentro de Galicia y con el conjunto de España poniendo en valor la cooficialidad de las lenguas española y gallega en las administraciones públicas e instituciones educativas de Galicia.

Durante esta misma semana tendrán lugar encuentros telemáticos para elegir o, seguramente, ratificar a las personas que integraban sus candidaturas en marzo, previo al decreto de estado de alarma por la pandemia CoViD19, incluidos como independientes activistas de los movimientos sociales.

UNIDOS por el Futuro repite coalición en los comicios al Parlamento de Galicia @EuropaPress

UNIDOS por el Futuro se posiciona como el único partido que “defiende la democracia directa” y apuesta por un “federalismo solidario e iberista”

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Ana-María Vázquez, cabeza de lista por Pontevedra

Unidos por el Futuro es la alianza de UNIDOS SI, Democracia Efectiva y Unión Demócrata del Pueblo, cuyo presidente, José Carlos Seoane Osorno ha ratificado a Europa Press que volverán a concurrir a las próximas elecciones del 12 de julio.

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Piketty, por la igualdad de oportunidades

Piketty
Entrevista al economista francés, autor de El capital en el siglo XXI y Capital e ideología., quien analiza las consecuencias políticas de la desigualdad y propone la modificación de la estructura de la riqueza para así corregir el poder de negociación de los actores. Piketty expone sus propuestas más destacadas para un posible programa de izquierdas que permita salir de la coyuntura histórica, incluido un pago estatal para todos los ciudadanos.

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Criterios “lazis” para selección (“triaje”) en las UCI #Tabarnia

«No debería estigmatitzarse el triaje perque no es, en si mismo, el problema», dice un ideólogo “lazi”

Cap a Perpinyà pel Puigdemont
Personas dinámicas y relevantes en círculos sociales y culturales locales.

Para tomar mayor consciencia de con quién nos las tenemos y qué clase de criterios inconstitucionales y, por ende, ilegales pueden llevar a descartar a unas personas para favorecer a otras en el acceso a escasos recursos vitales, traducimos y difundimos en español un texto bastante explícito al respecto, de un “activista” nacionalista catalán cercano a la dirección de la sanidad pública territorial en el medio digital de referencia del nacionalismo catalán. Dice así:

“Conozco el caso real de un conocido que se contagió de CoViD-19 y se le complicó lo bastante como para que tener que hacer cola en la UCI. En aquel lugar, desamparadamente solo, y quizás ya más allá que no aquí, oyó que el responsable médico correspondiente se miraba su ficha, preguntaba la edad y, sin darse margen de duda, le indicaba la puerta de salida [es decir, descarte por edad, como propuso la Consejería de Sanidad de la Generalitat catalana]. Sin embargo, otro del equipo dijo conocerle, que era una persona dinámica y relevante en el círculo social y cultural del lugar y que era físicamente fuerte porque, a pesar de la edad, no dejaba de practicar actividad deportiva exigente . Y entonces el médico ordenó su ingreso. En un santiamén el conocido fue objeto de triaje [selección] y retriaje [re-seleccción], y el azar de que le atendiese alguien que sabía quién era le salvó la vida. Literalmente.

Seguro que, tras el primer pico de la pandemia, quien más quien menos debe poder explicar casos vividos como este, desgraciadamente demasiado de los otros sin final feliz. Antes, no habían sido pocos los médicos que, cuando se vieron venir el batacazo, advirtieron que no habría suficientes camas ni suficientes respiradores [*] ni suficientes manos para atender a todos los pacientes críticos, y que, si no se ponía remedio, habría que elegir quien sería atendido y quién no. Y esta sola advertencia puso el término ‘triaje’ a la orden del día. […] Había que hacer posibles e imposibles para no tener que elegir cuál entre dos pacientes se trataría de salvar y qué otro se dejaría a su suerte.

[* N. de Tr.: se refiere a los costosos equipos “ventiladores mecánicos invasivos (VMI)”, de respiración asistida proporcionada por intubación, y al personal sanitario intensivista capacitado para su uso]

Y presentada en estos términos no creo que la situación dé mucho más de sí. Pero enmascara un debate que, más allá de la emergencia sanitaria actual, habría que mantener con serenidad. Y es que la selección en momentos críticos es inevitable. Y que de alguna manera la exigimos, y aun querríamos más y mejor selección. Seleccionamos en todo y en cada instante entre varias opciones la que nos parece que es más oportuna y pertinente, y sopesamos la selección al mismo tiempo desde una perspectiva de bienestar subjetivo y de interés colectivo, haciendo consideraciones económicas y morales, mirando de discernir cuál de las opciones aporta más beneficios para poder escoger.

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#RentaBásica: no todo es #bolivariano #FelixOvejero

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El primer artículo en España sobre la renta básica apareció en 1986 en la revista Mientras tanto. Lo recuerdo bien porque se tradujo a iniciativa mía. Su autor, Philippe van Parijs, presentaba la propuesta como una “vía capitalista al comunismo”. El énfasis recaía en la primera parte, manifiestamente heterodoxa con la dogmática marxista, según la cual el socialismo era una estación de paso obligada hacia el comunismo. Con el tiempo, Van Parijs abandonó sus juveniles referencias al comunismo y cuando doce años más tarde en un denso libro, Libertad real para todos, presentó una argumentada defensa de la renta básica lo subtituló: Qué puede justificar al capitalismo (si hay algo que pueda hacerlo). La renta básica era compatible con el mercado. En las primeras líneas exponía los dos supuestos que sostenían su argumentación: “Uno: nuestras sociedades capitalistas están repletas de desigualdades inaceptables. Dos: la libertad debe tener una importancia primordial para todos”. En su elaborada argumentación Van Parijs se proponía demostrar que no hay incompatibilidad entre esas dos convicciones y, más en general, fundamentar el ideal de una sociedad libre: “el liberalismo auténtico o la libertad real para todos”. Para remachar el sentido liberal de su propuesta, el autor eligió como cubierta del libro la fotografía de un surfista: cada uno podía disponer como quisiera de su renta básica. Ni sombra de paternalismo estatal. No era un ingreso finalista, se podía gastar en libros o en vino, ni estaba vinculado a ninguna decisión acerca de qué quería hacer cada cual con su vida.

El recorrido anterior encuentra su justificación a cuenta de las filiaciones “bolivarianas” atribuidas a la propuesta del ingreso mínimo vital del gobierno. Una atribución ciertamente precipitada, a no ser que queramos conceder simpatías bolivarianas a Trump y a su iniciativa de entregar 1.000 dólares a millones de estadounidenses o a Bolsonaro y su renta básica de emergencia de 600 reales al mes, que puede llegar a 130 millones de brasileños. Hasta donde se me alcanza, más allá de su habitual fanfarria retórica, la propuesta de Podemos, en cualquiera de sus interpretaciones, anda más cerca de estas peculiares afinidades que de la renta básica. Y si quieren buscar filiaciones más lúcidas, también guarda algún parentesco con propuestas de dos grandes entusiastas del mercado, cabezas privilegiadas, como Friedman o el mismísimo Hayek, quien defendió, con su habitual inteligencia, que el Estado debía asegurar “un ingreso mínimo para todos o una suerte de suelo por debajo del cual nadie podría caer cuando uno mismo no puede proporcionárselo”. Sí, los caminos del señor.

La renta básica es otra cosa. Es incondicional. Eso, entre otras cosas, significa que es universal: la reciben todos, ricos y pobres, parados y empleados, jóvenes y viejos. Tanto si uno ha contribuido al producto social como si no. Y no se destina a las familias, sino a los ciudadanos. No es una novedad. Sucede con muchos bienes públicos, que estaban en el mundo antes de que llegáramos nosotros. Sin ir más lejos, sucede con el Estado de derecho y las libertades. Y es que es ese el terreno en el que se ha de entender la renta básica: el de la libertad. Esa es su más vertebrada justificación: para poder decir que “no”; para evitar el sometimiento a la “jurisdicción del hambre”, que diría Cervantes. Por eso no solo es incondicional, sino que debe serlo.

Por supuesto, también se puede entender como un modo de mitigar las formas extremas de pobreza. Con ciertas ventajas respecto a otras prestaciones a las que sustituye: simplifica y abarata las intervenciones, ni fraudes ni burocracias ni trabajosas monitorizaciones; elimina incentivos (perversos) a las conductas parasitarias, la trampa de las ayudas sociales; desdramatiza la flexibilidad del mercado de trabajo y mejora su eficiencia; desaparece la tentación (el trade-off) de dejar de trabajar para cobrar el paro; disipa las incívicas tramas de la discrecionalidad o el clientelismo del pan y circo. Tampoco cabe ignorar sus problemas, entre ellos el de su financiación, que no es cosa menor. Sobre todo en estos tiempos.

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Sánchez, casi tan mal como Trump y Johnson en un estudio de Oxford #CoVid-19

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Encuentro de Donald Trump y Pedro Sánchez

Un estudio de la Universidad de Oxford sobre medidas gubernamentales de contención del coronavirus CoVid-19 evalúa que España es una de las naciones cuyas autoridades peor han reaccionado. En el pleno extraordinario del Congreso del pasado jueves, Pedro Sánchez mencionó dicho estudio con triunfalismo, para felicitarse por su gestión de la crisis. Sin embargo, el tono jactancioso del Presidente del Gobierno obedece, irónicamente, a una mala traducción de sus asesores: en realidad, por el contrario, el estudio registra que la respuesta de España en los primeros días fue muy insuficiente, con una puntuación de apenas 20 sobre 100. Puntuación que, de hecho, deja al gobierno Sánchez al nivel del británico de Boris Johnson y el estadounidense de Donald Trump, los dos más criticados por su lenta y prácticamente irrelevante reacción al coronavirus.

El análisis de la prestigiosa universidad deplora la gestión gubernamental en los primeros días de la pandemia, los de la fase de expansión que causaron que España sea la nación, no sólo de Europa, sino de todo el mundo, con más muertos por millón de habitantes: 352, incluso más que los 322 de Italia, y muy por encima de los 212 de Francia y los 145 del Reino Unido.

“Restrictividad” de las medidas gubernamentales

El estudio de Oxford evalúa la restrictividad, severidad o, si se prefiere, dureza (stringency, en inglés) de las políticas públicas para contener la pandemia, como ilustran, en la actualidad, todo un país confinado y la suspensión sine die de la mayor parte de sus actividades económicas, culturales, recreativas, etc., sin implicar con ello “eficacia”, que es un parámetro distinto que se mide en salud pública en términos de morbilidad y, sobre todo, mortalidad.

La escala de “restrictividad” se construye como un índice con datos recolectados por un equipo de 92 expertos de la Blavatnik School of Government de la Universidad de Oxford. Los datos registran y ponderan siete criterios específicos: el cierre de centros educativos, el cierre de centros de trabajo, la cancelación de eventos, las restricciones al transporte público, las campañas de información pública, las restricciones de la movilidad interior del país, y la restricción de los viajes internacionales.

Con arreglo a estos criterios, España recibe 90 sobre 100 en el periodo actual, pero apenas 20 puntos en el vital periodo de despegue de la pandemia. En las primeras semanas de marzo las medidas de España para contener la expansión del SARS-CoV-2 se equiparaban con el laissez faire de Estados Unidos y Reino Unido.

El Gobierno Sánchez no llega al 20 sobre 100, al nivel de Trump y Johnson

El grupo de naciones entre las que se incluía España en Marzo puntuaba por debajo de 20 sobre 100 en relación a la “restrictividad” de sus políticas gubernamentales. A Francia, que en esas fechas sufría un escenario epidémico similar al de España, la califica cerca de 50 y a Italia, por encima de 60.

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Restrictividad de España en los primeros días de la crisis (Hale et al., 2020).

Sánchez comparte su pésima calificación con Boris Johnson quien, pese a que los científicos le advirtieron del enorme número de muertos que ello causaría, con prácticamente el mismo número de infectados esos días que España, anunció que no tomaría medidas restrictivas para así salvar su economía. El primer ministro británico asumió como “tolerables” las previstas muertes masivas. Hoy el Reino Unido suma 78.991 infectados y 9.875 fallecidos.

Sánchez también se aproxima a Donald Trump, quien, al inicio de la crisis, advirtió que el virus estaba “controlado” en Estados Unidos y que “cuando haga un poco más de calor, desaparecerá milagrosamente“. Ahora es la nación con más casos registrados: 524.242 infectados y 20.223 difuntos, aunque todavía muy distanciado de España en términos relativos, pues el tamaño de su población es más de seis veces el de España.

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Jefa médica en Vigo destituida tras criticar la falta de medidas de protección para los sanitarios #Galicia

La Dra. Eva Maqueira era jefa de sección del Hospital Álvaro Cunqueiro y denunció en redes sociales la “falta de previsión” de sus superiores

Alvaro Cunqueiro Hospital - Sanitarios Aplaudiendo
Hospital Álvaro Cunqueiro: Sanitarias de la UCI celebran su primera alta de CoVid-19

Una jefa de sección del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo ha sido cesada en plena crisis sanitaria ante el avance del coronavirus por “pérdida de confianza” de sus superiores, que consideran inapropiada un publicación en redes sociales en la que criticó la “falta de liderazgo y previsión” de los mandos directivos de la sanidad gallega y la “irresponsabilidad” de que los sanitarios vigueses estén trabajando sin las medidas de protección adecuadas.

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