“Tregua Catalana” – Julio Villacorta

El próximo 14 de febrero, en el mes más frío del año, en Cataluña, se celebrarán las elecciones autonómicas bajo un panorama desolador: crisis sanitaria, crisis económica y crisis institucional.

Incertidumbre, desinformación e ignorancia.

El confinamiento, el cierre de establecimientos, la paralización de parte de la actividad económica, la precarización del sistema educativo. Todo para evitar la más que probable saturación del sistema sanitario; un espectáculo escandaloso que hundiría la moral ciudadana.

Con el turismo y la restauración cerrados; sus propietarios dejarán de pagar los alquileres de sus locales, sus empleados dejarán de pagar los alquileres de sus viviendas.

Sin ingresos, los propietarios de locales y viviendas desencadenarán el desplome de la economía.

Frente a todo ello: una clase política atrapada en sus propias limitaciones y obsesionada por pisarse la manguera en una dinámica autodestructivo. Cuando la realidad es que, mientras no llegue la vacuna, será el imperio del darwinismo el que se impondrá con su selección natural.

Y en Cataluña, todo, superpuesto a una crisis institucional que arrastramos desde hace más de 10 años, que ofrece un panorama que bien puede calificarse de «autonomía fallida», donde el catalanismo, desbocado, prepara, minuciosa y astutamente, el «fin de la historia» de España.

Ante este espectáculo, quienes deseamos mantener viva esa historia, sólo tenemos una salida que salve la dignidad de nuestro sistema político. Una tregua en el combate político para poner en marcha la sinergia necesaria para concentrarnos en la construcción del futuro de todos.

Para este combate es imprescindible definir los actores alineados en esta visión nacional e identificar los objetivos compartidos para configurar el programa común que permita presentar una oferta electoral unitaria.

Se precisa en Cataluña una «TREGUA CATALANA» que permita alinear fuerzas políticas distintas en la lucha por la continuidad histórica española, en la defensa de la democracia española y su soberanía, única garantía de igualdad, libertad y solidaridad.

Julio Villacorta

La izquierda que SÍ defiende a los Hablantes de #Español ante la #LeyCeláa

Un manifiesto reclama que las formaciones que se reclaman progresistas rectifiquen un proyecto «nefasto»

Niños-tutelados

Óscar Benítez

«¿Conocen ustedes algún país del mundo donde en una parte de su territorio nacional, desde su escuela pública, gratuita y obligatoria, no se les enseñe a sus niños el idioma nacional? Ninguno», con estas declaraciones de Alfonso Guerra en TVE —que han levantado indignación entre los nacionalistas— arranca un manifiesto que, bajo el título La izquierda ante la ‘Ley Celaá’, denuncia la exclusión del español como lengua vehicular en dicha norma.

La novedad del texto —que se suma a otras muchas reacciones surgidas esta semana contra la polémica enmienda de la nueva ley educativa— radica en que la protesta se emite desde posiciones inequívocamente de izquierda«Las organizaciones abajo firmantes, todas ellas situadas en el ámbito de la izquierda política, queremos denunciar el intento del Gobierno Español de eliminar de hecho la enseñanza del idioma español de las escuelas públicas catalanas, vascas, gallegas, valencianas y baleares, justificándolo como una operación de cambio de cromos con los grupos independentistas, para que a cambio apoyen los PGE», critica el documento.

La igualdad reside en la oficialidad efectiva de las lenguas

El texto prosigue recordando que la educación «obligatoria, pública y gratuita» fue una conquista de la izquierda española «arrancada a la derecha conservadora» reflejada en la Constitución e inspirada en el concepto de igualdad. Y dicha igualdad, subrayan los firmantes, reside especialmente en el artículo constitucional que reconoce al castellano como lengua oficial de Estado. Sin embargo, lamentan que las leyes orgánicas de educación, que «deberían haber concretado la aplicabilidad en las lenguas del concepto lenguas cooficiales, no lo hicieron; ni bajo los gobiernos del PP, ni de los del PSOE».

«El papel de bisagra de las minorías nacionalistas vasca y catalana, para inclinar gobiernos a la derecha o a la izquierda, convirtió el derecho fundamental de los niños a ser educados en la lengua materna (UNESCO), en una oprobiosa moneda de cambio de los distintos gobiernos», aclara el manifiesto. La consecuencia, relata, es el aumento significativo del fracaso escolar de los niños pertenecientes a las capas populares de la población, «las más desfavorecidas, las que no tienen oportunidad económica de acceso a la educación privada o concertada».

Abogan por un uso igualitario de las lenguas al 50%

Por otra parte, el documento afirma que la cooficialidad lingüística resulta imposible cuando alguna de ellas tenga un trato «desigual o marginal». «Las lenguas serán efectivamente cooficiales cuando la ley establezca su uso igualitario al 50% y despliegue un servicio de inspección en todo el territorio español que vele por su cumplimiento. Justo lo contrario que prevé la ley Celaá que los suprime. Sería lo mismo que promulgar una ley de riesgos laborales y eliminarlos inspectores de trabajo.», sostiene.

Finalmente, los firmantes demandan a los partidos que se «reclaman de izquierdas que rectifiquen ese nefasto proyecto de ley con las enmiendas pertinentes». «De lo contrario», avisan, «auguramos nuestra firme determinación de llamar a la movilización popular para combatir esa tremenda injusticia». El texto ha sido rubricado por Pedro Fernández, presidente de ACP; Antonio Robles, presidente de dCIDE; Miguel del Amo, presidente de IZP; Javier Marín, copresidente de Rojos-España; Luis-Carlos Nogués, de Somos España; y Enric Martínez, portavoz de UNIDOS SÍ.

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