
Un estudio de la Universidad de Oxford sobre medidas gubernamentales de contención del coronavirus CoVid-19 evalúa que España es una de las naciones cuyas autoridades peor han reaccionado. En el pleno extraordinario del Congreso del pasado jueves, Pedro Sánchez mencionó dicho estudio con triunfalismo, para felicitarse por su gestión de la crisis. Sin embargo, el tono jactancioso del Presidente del Gobierno obedece, irónicamente, a una mala traducción de sus asesores: en realidad, por el contrario, el estudio registra que la respuesta de España en los primeros días fue muy insuficiente, con una puntuación de apenas 20 sobre 100. Puntuación que, de hecho, deja al gobierno Sánchez al nivel del británico de Boris Johnson y el estadounidense de Donald Trump, los dos más criticados por su lenta y prácticamente irrelevante reacción al coronavirus.
El análisis de la prestigiosa universidad deplora la gestión gubernamental en los primeros días de la pandemia, los de la fase de expansión que causaron que España sea la nación, no sólo de Europa, sino de todo el mundo, con más muertos por millón de habitantes: 352, incluso más que los 322 de Italia, y muy por encima de los 212 de Francia y los 145 del Reino Unido.
«Restrictividad» de las medidas gubernamentales
El estudio de Oxford evalúa la restrictividad, severidad o, si se prefiere, dureza (stringency, en inglés) de las políticas públicas para contener la pandemia, como ilustran, en la actualidad, todo un país confinado y la suspensión sine die de la mayor parte de sus actividades económicas, culturales, recreativas, etc., sin implicar con ello «eficacia», que es un parámetro distinto que se mide en salud pública en términos de morbilidad y, sobre todo, mortalidad.
La escala de «restrictividad» se construye como un índice con datos recolectados por un equipo de 92 expertos de la Blavatnik School of Government de la Universidad de Oxford. Los datos registran y ponderan siete criterios específicos: el cierre de centros educativos, el cierre de centros de trabajo, la cancelación de eventos, las restricciones al transporte público, las campañas de información pública, las restricciones de la movilidad interior del país, y la restricción de los viajes internacionales.
Con arreglo a estos criterios, España recibe 90 sobre 100 en el periodo actual, pero apenas 20 puntos en el vital periodo de despegue de la pandemia. En las primeras semanas de marzo las medidas de España para contener la expansión del SARS-CoV-2 se equiparaban con el laissez faire de Estados Unidos y Reino Unido.
El Gobierno Sánchez no llega al 20 sobre 100, al nivel de Trump y Johnson
El grupo de naciones entre las que se incluía España en Marzo puntuaba por debajo de 20 sobre 100 en relación a la «restrictividad» de sus políticas gubernamentales. A Francia, que en esas fechas sufría un escenario epidémico similar al de España, la califica cerca de 50 y a Italia, por encima de 60.

Sánchez comparte su pésima calificación con Boris Johnson quien, pese a que los científicos le advirtieron del enorme número de muertos que ello causaría, con prácticamente el mismo número de infectados esos días que España, anunció que no tomaría medidas restrictivas para así salvar su economía. El primer ministro británico asumió como «tolerables» las previstas muertes masivas. Hoy el Reino Unido suma 78.991 infectados y 9.875 fallecidos.
Sánchez también se aproxima a Donald Trump, quien, al inicio de la crisis, advirtió que el virus estaba «controlado» en Estados Unidos y que «cuando haga un poco más de calor, desaparecerá milagrosamente«. Ahora es la nación con más casos registrados: 524.242 infectados y 20.223 difuntos, aunque todavía muy distanciado de España en términos relativos, pues el tamaño de su población es más de seis veces el de España.